Posts Tagged ‘salidas’

Los chicos que no cogian en la plaza.

4 abril 2011

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El fin de la infancia es precisamente el final de los tabúes. Es la perdida de los miedos arcanos a la oscuridad, al hombre de la bolsa, al cuco y al regreso del turco a la presidencia.

Puede ser uno niño toda su vida mientras conserve esos impedimentos, esos espacios sacramentales destinados a preservar determinadas leyes, a impedir actos que escapen al control de nuestros padres. A los pequeños se los asusta con el fin de crear barreras inconscientes que no disparen la perversa imaginación infantil.

Yo siempre fui del club de los pacatos, de los recatados al extremo. Yo soy de los chicos que no cogian en la plaza, de los que no tomaban vino en la esquina, de los que no pintaban paredes con aerosol.

Yo, hasta ayer a la noche, fui un adolescente de puertas adentro.

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Bad taim, gud feis..

20 marzo 2011

Tengo mucho cambio chico en los bolsillos. Tengo un chupetín y un precinto roto. La camisa abierta, el sol (todo el sol) arriba mio.

Me sobra domingo, son las 9 y media de la mañana. Tengo el regreso a casa complicado. Tengo resaca de no haber tomado, que es la peor, porque no se va con nada.

Tengo que dormir, dejar de pensar, tapar los espejos, vender los sueños, olvidar las pretensiones. Tengo que seguir siendo yo, aunque no quiera.

Lo que no tengo es voz. Por eso volvi a escribir.

A trip to Zurich

15 marzo 2010

Rosario es una ciudad llena de minas, cuatro por cada pibe, según nuestros cálculos. Es una ciudad de minitas amigas, muchas, todas en grupo. A mi no me sorprende, si comparten tantos espacios comunes llenos de sus congéneres es natural que sean amigas y anden en grupos. 

Es ciudad de alemanes y deportistas. El hotel se llama Zurich, los pasillos emulan al bunker de los últimos días del Furher. En cada recoveco sospechamos una Eva Braun. Las habitaciones son de telo reformado. Telo chiquito y funcional, dos horas y a la mierda. 

-“No les digas santafesinos porque se pudre todo”- me avisa Phaku antes de bajar del bondi- “al parecer tienen un problema de ubicación geográfica. Ellos no son santafesinos, son rosarinos”.  Como si La Plata nos declarara la independencia, pienso y me río. 

La ciudad tiene estructuras altas. No se como explicarlo, cuando camino por Buenos Aires mantengo una relación de distancia estándar entre el comienzo del primer balcón de cualquier edificio y el suelo que piso. Si bien soy bastante petizo, esto es algo regular y tranquilo. En Rosario estas distancias se modifican en uno o dos metros, prefiero atribuírselo a la construcción colonial.

En la playa el domingo todos son sub.35 hasta pasadas las 4 de la tarde. Lo bueno es que eso me obliga a remontar el target, a afinar la puntería con un lado con el cual no suelo relacionarme mucho: la gente mayor que yo. Los rosarinos y las rosarinas son admirables. Viven haciendo deporte, son gente muy estilizada. No encontras uno con panza, todos conocen y traban amistad con sus abdominales y oblicuos. Algo que claramente no es mi caso. Si bien alguna vez nos presentaron, la relación no prosperó.

Lo que me inquietó es su déficit de vocabulario completo. Al parecer, en los libros de primaria no está la letra S y sobraban J (que se autoubicaron en medio de algunas palabras, como para no quedar extintas).

 El piso debe estar lleno de terminaciones en plural que se mueren ahí por falta de uso. “gracia chico, que la pasen bien”; “no, gracia a vo”, “viste ahí, va hasta el rio y ahí nomá tené ahí lugare pa comé”. Salvando las distancias, en mi barrio pasa majomenos lo mismo (malditas jotas).

En pocas cuentas, fue un finde genial. De muchos planes, muchas vueltas, mucha caminata y demasiado sol en la piel. Ahora si me disculpan me retiro a bañarme una vez mas en crema nivea ultra hidratante. No se confíen del sol del mediodía, ni siquiera cuanto, como ayer a la tardecita en plena playa, llueve con el cielo despejado.

San Bernardo esta lleno de gente que solo se tolera con resaca.

1 marzo 2010

(La Lucila del Mar. Mi paraiso por 15 dias. Un lugar donde todos son hijos, padres, novios o maridos de alguien. El promedio de edad de los chicos/as es de 7 a 18 años. Mirar de más en la playa puede salir caro. El celibato es azul, como el mar azul. Sin embargo han pasado cosas memorables.)

Instrucciones para colarse en un boliche de la costa, pasadas las 4 de la mañana:

  1. Elija el peor boliche de todo el lugar. Pague los 40 pesos. Ingrese. Arrepiéntase. Baile cumbia. Arrepiéntase. Intente estimular su bisexualidad. Arrepiéntase. Mesajeese con alguien que este en otro lugar y rescate su instinto de huida. Bébase de un trago y sin respirar la mitad de un Dr. Lemon vodka. Acepte la sugerencia de sus amigos: abandonar el lugar en cuestión es prioridad antes de perder algo más preciado que las corneas.
  2. Camine al menos 5 cuadras. A la segunda, el vodka hará un efecto demoledor al mezclarse con el “shampan” que debió haber tomado en algún momento de la noche -algo que usted prefiere olvidar, creame-. Las próximas cuadras usted debe notar que su organismo emite sonidos, llámese palabras, pero solo las registra una vez dichas. No se preocupe, va por buen camino.
  3. Acérquese a la entrada del lugar al que intentará ingresar contravencionando la ley. Asegúrese que sus amigos lo acompañan de cerca. Ponga cara de canchero. En voz baja, hable con Dios y pida milagros. Nota: en este punto su información sensorial puede volverse borrosa. Registre con cuidado los siguientes diez minutos, serán de vital importancia.
  4. Si Dios lo escuchó, al mismo tiempo que le niegan la entrada a un grupo de 4 Natalia Natalia (que usted claramente no registra porque “yo no estoy borracho, ustedes estan borrosos”) una señorita saldrá a la puerta del lugar en cuestión y le solicitará al agente de la ley (policía federal, el orgullo nacional) que la asista en un caso de violencia. Las palabras adecuadas sonarán parecidas a: “eiii me están pegando..”.
    El policía, ubicado del otro lado del vallado en el mismo lugar que usted, se encogerá de hombros (no de abdomen) y señalará al único patovica que custodia la entrada cuya tarea es decir: “no se puede ingresar a esta hora, chicos”.
  5. Aguarde un instante, callado la boca. DIJE CALLADO LA BOCA. Contenga sus movimientos y no denote entusiasmo alguno cuando el patova se descuide y se acerque a ver la supuesta riña. Continúe caminando, ignore al policía, pase de largo del custodio que intentará atajar a los Natalia Natalia, apresure el paso, ingrese al local bailable como pancho por su casa.
    Nota: apriete bien las cachas, si este punto sale mal usted estará al horno con papas.
  6. Déjese llevar entre la multitud. Envíe sms desde su teléfono, ahora codiciado por varios cacos del lugar. Olvídese de todo y no escuche cuando su amigo diga algo como “apúrense que acá hay cámaras”. Atribuya todo al alcohol. Suspire. A los pocos minutos estará bailando en el nivel superior del VIP. Garantizado.

(Regresé. Cuando uno vuelve a buenos aires con un color marron parejo muy noventas en Miami se cree groso. Sin embargo, la ciudad pisotea tu singularidad  a las 9 de la mañana en la linea D.)

guatefac?

14 diciembre 2009

¿Que onda la cosa esa de la ropa?-pienso y casi me sale en voz alta y a los gritos, pero eso es porque estoy ebrio. Son las 3 de la mañana del sábadoparaeldomingo y en Monte Grande ibamos a entrar a un bar-boliche algo subido de clase (pretendida nunca real) como buenos vips sin hacer la cola pero OH MY GOSH, tengo bermudas blancas.
Lagerfeld, mil perdones.
Excluidos solo por mis mas de 90 pesos de tela de buena marca y calidad, bien cuidada, bien calzada, acompañáda por nauticos Boating de muy buen andar y una remera de diseño regalo de Malena en cumple-28. Sentí vergüenza, es innegable.
Vergüenza alcoholica porque en realidad tengo el ego bien alto y se que mis bermudas son mejores que la cara de groncho sureño del patovica en cuestión. Y nos trasladamos a otro lado donde bermudas no importan, donde tequila malo a cinco pe, donde speed a diez y donde después de besar a Novio escuché un asombrado “¿viste eso?” proveniente de improvisada platea masculina.
Pueden decirme Agente G, división operativa INADI, ponele.
Lo que si, estuve lento. Debi haberme sacado la bermuda en el acto. Debajo tenia unos boxers ksk.

Tarap Turup Just Dance

30 noviembre 2009

Sábado, madrugada. Suena cantante francesa desconocida que todos creemos que es Yellé pero que nadie sabe a ciencia cierta. Queremos identificar el tema pero ni la mas puta. Abajo en el sótano los pibes saltan con Morrison y The Doors, arriba suena Black Eyed Peas y Lady Gaga.

El señor tiene formas extrañas de manifestarse, pienso mientras en el baño la mejor amiga de Novio regala corazones de pintura verde fluor. Los corazones le salen mejor que las flores, pienso.

Vuelta a la pista, mando mensajito a Phaku: “puteame si queres, yo bailo Karma Chameleon  en boliche freak. Te quiero broh”. Espero haberlo despertado son las 3.26 am.

Lo que mas me impactó fue el enorme travesti rubio amarillo que estaba delante nuestro en la fila. Sublime, mire sus zapatos de taco y le dije a Novio “esta se viene con su propia tarima”.

De golpe todo deja de girar un minuto, yo me callo la boca y la claridad asoma.

Estos pibes inventaron el flequillo flogger.
EscaloFrikiante ¿no?

Sin tetas no hay SUBE

23 noviembre 2009

Después de las 1 de la mañana constitución no es un sitio recomendable. El 79 dejó a sus últimos pasajeros en la puerta de dos viejos locales de ropa demolidos, transformados luego en una “disco” de nombre mburucuá. Arriba del bondi quedamos mi novio y yo. En la esquina un par de pendejitos caminaba entre el tránsito, reojeando a las minas y aspirando pegamento.  Al colectivo le faltaba una parada para terminar su recorrido.
Bajamos. Corrimos. Llegamos a los puestos de comida de la plaza. Había muy poca gente, el aire se notaba denso entre la humedad y la tensión. El puesto de panchos ponía unas cumbias y en la radio el locutor decía que si ibas a bailar a Radio Studio no tenías que dejar de tomar a las 5 de la mañana, “porque es capital”.
Un vaguito  cruzaba la calle a paso de hormiga, reojeaba el paisaje, pero casi no se movía. Novio y yo estábamos más que tensos, más que solos, más que robables.
El vaguito se volvió estrella de Air Guitar en el medio de la senda peatonal mientras caminaba bien lento. No sabias si creerle el mambo o salir corriendo. No lo mirábamos directamente pero lo vigilábamos, por si se le pasaba la locura de golpe y nos dejaba en calzones (con suerte).
20 minutos esperando el colectivo. Nadie por ningún lado. El vaguito siguió el concierto invisible mientras se alejaba adentro de la plaza oscura. Yo pensaba que nos caía encima en cualquier momento. Novio puteaba bajito.
De golpe aparecieron por detrás nuestro dos travestis, señores travas,  de más de 35, uno rubio amarillento, el otro morocho oscuro. Ropas de salir, tetas verdaderamente simuladas. Uñas doradas con purpurina plateada.
Por mucho maquillaje que se hubieran hechado encima,  tenían cara de tipos. Esa cara de trava es única, una mezcla rara extrañamente armónica. Como si a un mecánico lo mezclaras con un maniquí de tienda. Rasgos afinados pero burdos.
Ellas tenían actitud. Se plantaron con sus megatacos en la garita del 168 y nosotros nos sentimos aliviados. Nos acercamos con cuidado (no se puede comer vidrio). Esperamos. La parada se fue llenando de gente que ahora de la nada caminaba hacia ahí. Mientras teníamos peligro a la vista no apareció un alma y ahora caen todos, que conchudez.
10 minutos más tarde aparece el bondi. Abre la puerta, los travestis suben y hacen un gesto con la cabeza al chofer. Pasan sin boleto, eso es ser vip.