Posts Tagged ‘mi vida como empleado publico’

Manual para ser uno mas del montón

17 enero 2012

Dedicado a @homonimo (Julio Lago)

Sudar en cubiculos de trabajo, acortar la vida en cada nudo de corbata, alejarse de la adolescencia en mocasines, en medias de vestir.

Esconder los tatuajes bajo el puño de la camisa.

Dejar de saltar, de bailar, de frotar cuerpo contra cuerpo uniendose al grito comunal e inentendible de quien cree cantar.

Tomar de los vasos a horas y momentos planeados, evitar deliveradamente el momento en que el suelo gira aunque estemos tirados en la cama.

Desconfigurar la mirada de asesino, de brutal provocador. Transformarla en condescendencia. Asentir ante los comentarios irritables. Desoir el impulso que nos obliga a correr, calle abajo, medio en bolas y a los gritos.

Crecer. Olvidar. Posponer.

Chupenla.

Una estupida pintura costumbrista…

19 abril 2010

En el subte, un pibe lee uno de los tres de Stieg Larsson, le falta poco para el final y lee con ganas, sosteniéndose como puede. Lee con avidez, lee concentrado. Lo felicito internamente, quiero meterle mano a la saga milennium desde que la vi, sin embargo, el precio es demasiado para tres libros de morondanga.

Estoy apoyado contra la puerta, miro distraído los fogonazos de luz que a intervalos  cruzan delante mío. Desde chico me encantan esos manchones blancos, me tranquiliza su regularidad. Las primeras veces que viajé en subte, recuerdo, no podía mirar hacia afuera. Me asustaba el ruido y me daban pánico las víboras (cables) que surcaban las paredes. Sin embargo, no podía dejar de mirar las luces, son tan perfectas…

Enfrente mío un pibe onda piola vago clava trance al taco, cierra los ojos despacito, imagino que imagina, sueña o revive alguna fiesta pasada. Linda forma de empezar el lunes.

En Callao una minita con botas altas sube con un vaso de plástico de starbucks. La odiamos, mucho, sobre todo porque mis pretensiones de desayuno se esfumaron poco tiempo atrás cuando me enteré que anoche en el Hospital se cayó un ascensor, hay gente herida y medios preguntando.

No va a ser un día fácil, va a ser lunes.

Eating Out

14 octubre 2009

correveydile

Hablando de la dieta, la loca de mi oficina dice: “a mi me faltan dos talles para llegar a mi cuerpo”. 

Sin palabras.

Sector -9

6 octubre 2009

Pasante se fue de la oficina por mejores condiciones laborales y de recambio me dejaron una loca de mierda, que hace años que transita de dependencia en dependencia de esta gigantesca institución estatal y que a esta altura de su pobre psique ya no sirve ni quiere servir. Sin embargo ella insiste, es el Hellraiser de la comunicación institucional.
A mi me inunda la paja. Toda la paja. No es que Pasante me motivara a laburar (todo lo contrario, pocas cosas me motivan a hacer lo mismo de siempre), sin embargo su entusiasmo y “proactividad” me daban algo en que ocuparme. Ahora estoy con la loca, con XX que sirve solo para tareas mínimas que ingresen en su circuito de trastorno mental, con SD que es un amor de persona y la única que le pone pilas y con mi jefe cuya tarea es bastante engorrosa: ser jefe en una oficina donde no quiere estar.
Pasante me ponía de mal humor el 90% del tiempo, porque me desafiaba. Ponía a prueba mi paciencia, mi voluntad de ser copado, mis ganas de no hundirme en la computadora a leer blogs y no mover un puto dedo en toda la mañana. Pasante despertaba mi lado passive-aggressive.
Pasante era grossa, nunca se lo dije, no me importo decírselo jamás. Ella odiaba este lugar tanto como yo, solo que no se sentía parte de la maquinaria alienante de las oficinas públicas y bregaba por los cánones de normalidad perdida.
Y en eso nos diferenciábamos, ella combatía un poco. Yo simplemente me resigno.