Posts Tagged ‘llega la noche’

Los chicos que no cogian en la plaza.

4 abril 2011

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El fin de la infancia es precisamente el final de los tabúes. Es la perdida de los miedos arcanos a la oscuridad, al hombre de la bolsa, al cuco y al regreso del turco a la presidencia.

Puede ser uno niño toda su vida mientras conserve esos impedimentos, esos espacios sacramentales destinados a preservar determinadas leyes, a impedir actos que escapen al control de nuestros padres. A los pequeños se los asusta con el fin de crear barreras inconscientes que no disparen la perversa imaginación infantil.

Yo siempre fui del club de los pacatos, de los recatados al extremo. Yo soy de los chicos que no cogian en la plaza, de los que no tomaban vino en la esquina, de los que no pintaban paredes con aerosol.

Yo, hasta ayer a la noche, fui un adolescente de puertas adentro.

Sale el sol. Felices pascuas.

6 abril 2010

En el baño del vip un pibe con muchos músculos y sin remera aspira merca mientras se sacude la pija después de mear. Me mira por el espejo con cara de androide, intento develar si hay lujuria debajo de sus ojos,  devuelvo la mirada pero no se qué dice mi cara.

Por detrás mio pasa un modelito viejo conocido -cara de una marca de ropa con terminología de rugby- que es literalmente devorado por un nn que lo empuja a uno de los cubiculos. 

Salgo del baño y me tiro en los sillones de la antesala, de fondo escucho a Ce y a nuestra Pibito que emulan alguna escena de Esperando la Carroza.  Las Pibitos tuvieron una pelea fea esta noche, Ce les pidió que se dejen de romper los huevos y sean hombrecitos. “Dejen para mañana lo que pueden discutir hoy”. Gran frase. 

Antes, mucho antes se me escapo algo como “Esto no es ser, es estar”. Se lo digo a Pe y me mira y sonriendo me da la razon. Yo le doy las gracias por los precintos, una vez mas. Pe es un buen amigo, una excelente persona. 

Cuando la chica de la  Pibito dejo de putear y se fue, aparecen de la nada dos botellas pequeñas de champagne y otro speed con vodka. Un pibe de La Plata –que no sabe que yo se quien es ni que un par de años atrás concursaba en un tonto certamen de fotologs del cual era yo jurado- me alienta a bailar electrónica como Moria Casán mientras yo le grito a mis amigos que me pasen el trago o un arma, lo primero que encuentren. 

Gana terreno la botellita de espumante y yo pierdo la cabeza. Al salir me doy cuenta que también perdí la cara y el nombre del  chico con remera a rayas verdes y blancas que me regaló unos besos muy cool -solo se que era de quilmes. no es de mucha ayuda ¿verdad?- y que además anoté mal su teléfono. Mientras me lo dictaba, me llegó un sms de Ce que decia que habia rescatado a Pe de la oscuridad al fin y que mejor nos fueramos. 

guatefac?

14 diciembre 2009

¿Que onda la cosa esa de la ropa?-pienso y casi me sale en voz alta y a los gritos, pero eso es porque estoy ebrio. Son las 3 de la mañana del sábadoparaeldomingo y en Monte Grande ibamos a entrar a un bar-boliche algo subido de clase (pretendida nunca real) como buenos vips sin hacer la cola pero OH MY GOSH, tengo bermudas blancas.
Lagerfeld, mil perdones.
Excluidos solo por mis mas de 90 pesos de tela de buena marca y calidad, bien cuidada, bien calzada, acompañáda por nauticos Boating de muy buen andar y una remera de diseño regalo de Malena en cumple-28. Sentí vergüenza, es innegable.
Vergüenza alcoholica porque en realidad tengo el ego bien alto y se que mis bermudas son mejores que la cara de groncho sureño del patovica en cuestión. Y nos trasladamos a otro lado donde bermudas no importan, donde tequila malo a cinco pe, donde speed a diez y donde después de besar a Novio escuché un asombrado “¿viste eso?” proveniente de improvisada platea masculina.
Pueden decirme Agente G, división operativa INADI, ponele.
Lo que si, estuve lento. Debi haberme sacado la bermuda en el acto. Debajo tenia unos boxers ksk.

Sin tetas no hay SUBE

23 noviembre 2009

Después de las 1 de la mañana constitución no es un sitio recomendable. El 79 dejó a sus últimos pasajeros en la puerta de dos viejos locales de ropa demolidos, transformados luego en una “disco” de nombre mburucuá. Arriba del bondi quedamos mi novio y yo. En la esquina un par de pendejitos caminaba entre el tránsito, reojeando a las minas y aspirando pegamento.  Al colectivo le faltaba una parada para terminar su recorrido.
Bajamos. Corrimos. Llegamos a los puestos de comida de la plaza. Había muy poca gente, el aire se notaba denso entre la humedad y la tensión. El puesto de panchos ponía unas cumbias y en la radio el locutor decía que si ibas a bailar a Radio Studio no tenías que dejar de tomar a las 5 de la mañana, “porque es capital”.
Un vaguito  cruzaba la calle a paso de hormiga, reojeaba el paisaje, pero casi no se movía. Novio y yo estábamos más que tensos, más que solos, más que robables.
El vaguito se volvió estrella de Air Guitar en el medio de la senda peatonal mientras caminaba bien lento. No sabias si creerle el mambo o salir corriendo. No lo mirábamos directamente pero lo vigilábamos, por si se le pasaba la locura de golpe y nos dejaba en calzones (con suerte).
20 minutos esperando el colectivo. Nadie por ningún lado. El vaguito siguió el concierto invisible mientras se alejaba adentro de la plaza oscura. Yo pensaba que nos caía encima en cualquier momento. Novio puteaba bajito.
De golpe aparecieron por detrás nuestro dos travestis, señores travas,  de más de 35, uno rubio amarillento, el otro morocho oscuro. Ropas de salir, tetas verdaderamente simuladas. Uñas doradas con purpurina plateada.
Por mucho maquillaje que se hubieran hechado encima,  tenían cara de tipos. Esa cara de trava es única, una mezcla rara extrañamente armónica. Como si a un mecánico lo mezclaras con un maniquí de tienda. Rasgos afinados pero burdos.
Ellas tenían actitud. Se plantaron con sus megatacos en la garita del 168 y nosotros nos sentimos aliviados. Nos acercamos con cuidado (no se puede comer vidrio). Esperamos. La parada se fue llenando de gente que ahora de la nada caminaba hacia ahí. Mientras teníamos peligro a la vista no apareció un alma y ahora caen todos, que conchudez.
10 minutos más tarde aparece el bondi. Abre la puerta, los travestis suben y hacen un gesto con la cabeza al chofer. Pasan sin boleto, eso es ser vip.