Posts Tagged ‘amigos’

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3 julio 2012

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Lluvia

Cae la primer gota, contra el asfalto recalentado del sol de la tarde.

¿Lluvia?. Dos gotas no son lluvia. No ameritan los gritos de la abuela para que alguien descuelgue la ropa, ni permiten que los pibes del barrio salgamos en manada a la calle, rompiendo el silencio de la siesta y contaminado la cuadra con nuestro chapoteo ilegal y nuestras carreras de tapitas en la zanja.

En mi barrio en febrero jugabamos a la comparsa. Eramos 15, disfrazados, haciendo ruido de tambores. Una conga descompasada que corría vereda por vereda, haciendo bochinche y bailando muy mal.

Nadie se salvaba ni de ser importunado, ni de ser victima de un robo. Las nenas de la casa del fondo sacaron una tarde las sábanas de la cama de su mamá para desfilar con capas largas, como princesas.

Y como bruja se puso la madre, que las encerró en el cuarto sin cena ni postre.

Lluvia.

Ahora si. Son muchas las gotas, pero aún no es un chaparrón.

Abro la puerta sin que la abuela lo note. Corro descalzo y sin remera al medio de la calle. No hay autos, esto es zona sur. Acá en verano se hacen otras cosas antes que ponerse a conducir con este calor y esta humedad que no baja.

Lluvia.

Mil gotas. Me robo algunas. Me ve solo el vecino de la esquina.

Antes que venga el viento y el trueno, los amigos de la tormenta que corrió a la lluvia para jugar en todo el cielo, vuelvo adentro. Cuido de no manchar con barro el parquet del comedor y cuando la temperatura baja de golpe y cae de lleno la cortina de agua, me hago ovillo con un libraco de cuentos en el sofá de pana azul.

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Manual para ser uno mas del montón

17 enero 2012

Dedicado a @homonimo (Julio Lago)

Sudar en cubiculos de trabajo, acortar la vida en cada nudo de corbata, alejarse de la adolescencia en mocasines, en medias de vestir.

Esconder los tatuajes bajo el puño de la camisa.

Dejar de saltar, de bailar, de frotar cuerpo contra cuerpo uniendose al grito comunal e inentendible de quien cree cantar.

Tomar de los vasos a horas y momentos planeados, evitar deliveradamente el momento en que el suelo gira aunque estemos tirados en la cama.

Desconfigurar la mirada de asesino, de brutal provocador. Transformarla en condescendencia. Asentir ante los comentarios irritables. Desoir el impulso que nos obliga a correr, calle abajo, medio en bolas y a los gritos.

Crecer. Olvidar. Posponer.

Chupenla.

13 junio 2011

¿Te caliento? Vamos, no lo niegues, la pregunta es puramente retórica. Ya se que si. Ya se que me miras con chispas en los ojos. Vamos pibe, se que se te pone nervioso el estomago cuando me tenes adelante, que bajas la cabeza, que miras como late mi yugular, que te concentras en no sentir.

Y me parece perfecto, estas ahí y yo acá inmóviles los dos, pero yo soy conciente que tenes una revolución en el marote y en la pija. A diferencia de lo mió, que es pura excitación, lo tuyo es un deshielo del Perito Moreno.

Me reojeas el paquete con disimulo y me encanta que en tu postura de hacerte el boludo no dejes de notar como late mi entrepierna, y como se me aprietan por consecuencia los cachetes del culo.

Mi media sonrisa, tus cejas alzadas, mi mano que trata de romper la distancia y vos, ahí parado, mezcla de estupor y ansiedad. Vos al fin reaccionas, soltas la mano de tu novia y me palmeas la espalda en un abrazo de amistad.

 

A trip to Zurich

15 marzo 2010

Rosario es una ciudad llena de minas, cuatro por cada pibe, según nuestros cálculos. Es una ciudad de minitas amigas, muchas, todas en grupo. A mi no me sorprende, si comparten tantos espacios comunes llenos de sus congéneres es natural que sean amigas y anden en grupos. 

Es ciudad de alemanes y deportistas. El hotel se llama Zurich, los pasillos emulan al bunker de los últimos días del Furher. En cada recoveco sospechamos una Eva Braun. Las habitaciones son de telo reformado. Telo chiquito y funcional, dos horas y a la mierda. 

-“No les digas santafesinos porque se pudre todo”- me avisa Phaku antes de bajar del bondi- “al parecer tienen un problema de ubicación geográfica. Ellos no son santafesinos, son rosarinos”.  Como si La Plata nos declarara la independencia, pienso y me río. 

La ciudad tiene estructuras altas. No se como explicarlo, cuando camino por Buenos Aires mantengo una relación de distancia estándar entre el comienzo del primer balcón de cualquier edificio y el suelo que piso. Si bien soy bastante petizo, esto es algo regular y tranquilo. En Rosario estas distancias se modifican en uno o dos metros, prefiero atribuírselo a la construcción colonial.

En la playa el domingo todos son sub.35 hasta pasadas las 4 de la tarde. Lo bueno es que eso me obliga a remontar el target, a afinar la puntería con un lado con el cual no suelo relacionarme mucho: la gente mayor que yo. Los rosarinos y las rosarinas son admirables. Viven haciendo deporte, son gente muy estilizada. No encontras uno con panza, todos conocen y traban amistad con sus abdominales y oblicuos. Algo que claramente no es mi caso. Si bien alguna vez nos presentaron, la relación no prosperó.

Lo que me inquietó es su déficit de vocabulario completo. Al parecer, en los libros de primaria no está la letra S y sobraban J (que se autoubicaron en medio de algunas palabras, como para no quedar extintas).

 El piso debe estar lleno de terminaciones en plural que se mueren ahí por falta de uso. “gracia chico, que la pasen bien”; “no, gracia a vo”, “viste ahí, va hasta el rio y ahí nomá tené ahí lugare pa comé”. Salvando las distancias, en mi barrio pasa majomenos lo mismo (malditas jotas).

En pocas cuentas, fue un finde genial. De muchos planes, muchas vueltas, mucha caminata y demasiado sol en la piel. Ahora si me disculpan me retiro a bañarme una vez mas en crema nivea ultra hidratante. No se confíen del sol del mediodía, ni siquiera cuanto, como ayer a la tardecita en plena playa, llueve con el cielo despejado.

Cuadraditos de carton con figuras pintadas encima….

5 febrero 2010

El pibe me tira las cartas y sonríe de lado, mostrando un colmillo lobuno. Yo se por que se ríe, aunque no se rie, y no hace falta preguntar demasiado. “no soy yo, son las cartas” se excusa rápido entre nuestras carcajadas. Yo me rio definitivamente, con dientes afuera, con ojitos achinados, con cara de nene.

El pibe la tiene clara y lo que calla es más que lo que dice, porque las palabras le salen ajustándose a lo políticamente correcto en su papel de “lector”. Y en el fondo es una pena pero… ¡mierda que es mas divertido así!

Saber el futuro sin que te lo digan de una, conocer el presente como si te lo contaran, aprender del pasado en un naipe. Mejor lo que no te dicen que lo que te aclaran con pelos y señales.

Igual este amigo licántropo tiene mucha onda y la verdad la pasamos genial, cagandonos de risa, dejándome enumerar un “decálogo para entender el sexo anal (preferentemente gay)”, aprendiendo el secreto de los espejos que se ven con mas claridad y que muestran mucho, y también de la inutilidad de los colores. Después  me presta un libro de Lispector (un blog antes de los blogs, claramente) dado que me encuentro en sequía de letras, de escritura, de lectura, de ganas…

Resumimos: me encuentro en sequia. La onda es pegar regadera ¿vio?

Por ahora vamos con manguera, no es practica pero de larga y finita nos va a llevar lejos el agua, por lo que vale la pena brindar.

Paso a paso, ponele.