La desaparición de las certezas

Entre muchas cosas que hizo en su vida, mi viejo era parapsicólogo. Una de sus habilidades era responder preguntas mediante un péndulo. La cosa era masomenos así: te parabas tembloroso enfrente de papá, extendías tu manito, preguntabas algo a tu interior y papá acercaba el péndulo a tu palma abierta. El mecanismo de energía que se desataba a continuación, inexplicable para mi, hacía que el péndulo girara. De acuerdo al movimiento papá te miraba fijo a los ojos y decía: “la respuesta es Si” o “lo que preguntaste es No”. Lo hacía con voz solemne, a veces profunda y a veces bajita. Como sea, siempre se me achicaban los huevos cuando preguntaba.

En mis 29 años consulté al péndulo alrededor de 8 veces. Nunca se equivocó con lo que respondió. Era infalible, dijera lo que dijera la respuesta era una sentencia firme, que mi viejo administraba en su papel de intérprete y depositario de un saber misterioso: poner en funcionamiento el mecanismo de la certeza.

Durante la infancia fue una tentación constante, ante cada encrucijada despertaba pensando en el puto péndulo como salida fácil a tener que decidir. Solo tomaba unos minutos, sin embargo, la respuesta lapidaria me asustaba. En la adolescencia lo evité, me daba miedo que no me guste lo que tenga que vivir o hacer de acuerdo a la contestación obtenida.

Pasaron los años y el péndulo fue cambiando de lugares de acuerdo a las mudanzas, también la distancia con mi viejo hizo que nuestro tiempo privado no se manchara con la necesidad de una respuesta urgente. Papá era papá no la vieja bruja de la esquina.

La verdad,  siempre me encontré al borde de preguntar. Cada vez que veia a mi viejo me daban ganas de saber una verdad más, tener una puta certidumbre acerca de tal o cual asunto. Sin embargo, nunca más hablamos del péndulo. 

Hoy dia no  tengo la más puta idea donde quedó ese cairel de la antigua araña que coronaba el comedor de la casa de mi bisabuela, transformado por artes y saberes en un aparatejo de la verdad absoluta.  Igual, sirve de consuelo pensar que tampoco se muy bien como encontrar respuestas tan contundentes.

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17 comentarios to “La desaparición de las certezas”

  1. Bufón Says:

    Lo mejor es mirarse en el espejo y contestarse las preguntas, uno siempre sabe, y ponerlo en voz alta mirandose a los ojos a uno mismo puede ser un acto de valentía atroz o la pelotudez más grande del mundo.
    A leap of faith.

    Besos chiquito…

  2. Fran Says:

    Es complicado entregarse a una pseudociencia como tal y no caer en los vicios de sus resultados. Yo no podria, estas cosas me vuelven LOCO!

  3. laconicalambada Says:

    Ayy qué lindo post. Yo soy un poco bruja y siempre le anticipo situaciones a mi hija, entonces cuando ella pregunta cómo sabía yo lo que iría a pasar, le digo: “es que yo aprendí a tener ojos en la espalda”. Ahora entiende la metáfora, pero me imagino qué imagen tremenda habrá tenido cuando era más pequeña jajaj. Me encantan esas cosas.

    • Lemonchelo Says:

      que lindo lo que contas vos!!!! imagino la cara de sorpresa de la peque cuando le pegas en lo que va a pasar.. igual aun es pronto pero después se va a enterar que uno sabe mas por viejo que por zorro…

      yo una vez iba a aprender a manejar el pendulo, pero mi vijeo se ortivó y dijo que no debia enseñarme, que para lo que yo lo queria no iba a servir…

      y yo solo pensaba conocer de antemano las pruebas que iba a aprobar, te das cuenta que injusta la vida…

      • laconicalambada Says:

        yo secretamente le rezo a cierto santo profano del litoral argentino cuando mi niña tiene prueba… uno siempre, siempre, necesita certezas, aunque sea una. sea en el gauchito gil o en la filosofía occidental.

  4. Tami Says:

    Lamentablemente la vida es cada vez más un cúmulo de incertidumbres, dudas y dubitaciones. Nadie sabe muy bien nada con certeza. Algunos intentan desesperadamente nomenclar, ordenar, categorizar, ordenar, agrupar, clasificar… algunos respiramos hondo y decimos “no sé”. Bien por las no-respuestas. Es lo único que se puede responder.

    • Lemonchelo Says:

      Las no-respuestas, las incertidumbres y la falta de seguridad en algunas cosas Tam son lo mejor que se inventó desde el ibuprofeno, las facturas para el mate y las planchitas de pelo.

      te lo aseguro.,

  5. Lean Says:

    esta anecdota con tu pá , nunca me la contaste… se que hace poco (la sem pasada fue otro aniversario, seguro no tubiste un dia pasable, no lo olvide. solo no no queria molestar). espero estes bien marr.
    abrazo.

  6. Teté Says:

    Muy buen post…. justo estos días estuve pensando en preguntarte por tu papá… Muy loco… o será que lo adivinaste con el pendulo?

    • Lemonchelo Says:

      Tetite bonita, cuando paso lo de papa habia dejado de preguntar. sino, claramente no se hubiera muerto un dia antes de mi cumpleaños. ESO ES SER DESORGANIZADO. 🙂

      tkm muy mucho

  7. Bufón Says:

    Borrá ese comentario… 😛

    Todos tenemos un “tabu” una privada que no contamos, salvo en ocaciones especiales, a mi me pasa con el Armario…

    Bue, te dejo un beso, gay.

  8. kauoru Says:

    Wow, q copado. Nunca crei en todo eso.. sin embargo en este momento estoy teniendo una revolucion en mi vida y me pasaria dias y dias pregutandole cosas a un vidrio.

    En fin, te dejo saludos.

    Kauo

  9. docampo Says:

    gran recuerdo, cerca tusho y del que lee. abrazo.

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