Sin tetas no hay SUBE

Después de las 1 de la mañana constitución no es un sitio recomendable. El 79 dejó a sus últimos pasajeros en la puerta de dos viejos locales de ropa demolidos, transformados luego en una “disco” de nombre mburucuá. Arriba del bondi quedamos mi novio y yo. En la esquina un par de pendejitos caminaba entre el tránsito, reojeando a las minas y aspirando pegamento.  Al colectivo le faltaba una parada para terminar su recorrido.
Bajamos. Corrimos. Llegamos a los puestos de comida de la plaza. Había muy poca gente, el aire se notaba denso entre la humedad y la tensión. El puesto de panchos ponía unas cumbias y en la radio el locutor decía que si ibas a bailar a Radio Studio no tenías que dejar de tomar a las 5 de la mañana, “porque es capital”.
Un vaguito  cruzaba la calle a paso de hormiga, reojeaba el paisaje, pero casi no se movía. Novio y yo estábamos más que tensos, más que solos, más que robables.
El vaguito se volvió estrella de Air Guitar en el medio de la senda peatonal mientras caminaba bien lento. No sabias si creerle el mambo o salir corriendo. No lo mirábamos directamente pero lo vigilábamos, por si se le pasaba la locura de golpe y nos dejaba en calzones (con suerte).
20 minutos esperando el colectivo. Nadie por ningún lado. El vaguito siguió el concierto invisible mientras se alejaba adentro de la plaza oscura. Yo pensaba que nos caía encima en cualquier momento. Novio puteaba bajito.
De golpe aparecieron por detrás nuestro dos travestis, señores travas,  de más de 35, uno rubio amarillento, el otro morocho oscuro. Ropas de salir, tetas verdaderamente simuladas. Uñas doradas con purpurina plateada.
Por mucho maquillaje que se hubieran hechado encima,  tenían cara de tipos. Esa cara de trava es única, una mezcla rara extrañamente armónica. Como si a un mecánico lo mezclaras con un maniquí de tienda. Rasgos afinados pero burdos.
Ellas tenían actitud. Se plantaron con sus megatacos en la garita del 168 y nosotros nos sentimos aliviados. Nos acercamos con cuidado (no se puede comer vidrio). Esperamos. La parada se fue llenando de gente que ahora de la nada caminaba hacia ahí. Mientras teníamos peligro a la vista no apareció un alma y ahora caen todos, que conchudez.
10 minutos más tarde aparece el bondi. Abre la puerta, los travestis suben y hacen un gesto con la cabeza al chofer. Pasan sin boleto, eso es ser vip.

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Una respuesta to “Sin tetas no hay SUBE”

  1. Bufón Says:

    Señorino, como siempre, un placer leerlo.
    “Semper Fi!”

    la placita de mi nuevo adquirido barrio, más bien readquirido, encierra muchas historias, alegres y pintorezcas como la suya, y otras no tanto, con finales un poco más trágicos…
    Pienso en finales trágicos y me entran los románticos, me entra Jekspier, Marlou, Danusio… pero, lamentablemente, la plaza constitución no acompaña esas tragedias, no hay romanticismo involucrado, ni auto sacrificio, no hay complejos triangulos amorosos de miles de lados, no hay fnatasmas que señalen a los traidores… no, la plaza es cruda, sea para la tragedia como para la comedia o las grandes epopeyas épicas.
    Es la ciudad que nos toca vivir, toda junta.

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