Thinking under some other influence…or maybe my mind its just that way

“Te quiero, pero te llevaste la vela y me dejaste el entierro”, canta Calamaro en Mega 98.3 a las 5.50 de la madrugada del domingo. El frió es mortal, venimos desde Burzaco en un colectivo 160 y tengo a Novio que dormita en mi hombro. Me quedo pensando en esa frase. Miro por la ventana y la repito “te llevaste la vela y me dejaste el entierro”. “Nadie te dio vela en este entierro”, me digo a mi mismo.
De golpe se me aclaró todo. No estoy drogado, tuve pocos momentos tan lucidos en mi vida, se los juro.
Necesito que hagan el mismo ejercicio intelectual que hice yo, pero sin bondi y sin canción. Síganme los buenos:
Empezando por el principio, no se cuanta proporción de mortales en la historia de la tierra ha tomado la frase “nadie te dio vela en este entierro” de una forma literal, es decir, hasta ayer a la madrugada siempre creí que esta conjunción de tono despectivo (comúnmente utilizada para tildar de “metido” a alguien) tenia como referencia directa al sustantivo vela.
Cabe presuponer que decir “nadie te dio vela en este entierro” condice con la acción de un individuo cualquiera que, sin ser próximo a un determinado occiso, asiste al entierro del mismo, su condición de desubicado estaría determinada por la falta de una vela, adminículo que-supongamos- los propietarios de casas mortuorias entregaban a los deudos (y estos a sus invitados) para acompañar con luz el camino del fallecido a la fosa.
Hasta aquí, si ustedes desandaron el mismo camino que yo, queda demostrada con muy poco margen de error, la familiaridad de la expresión y la imagen mental que genera.
Ahora bien, si tomamos el término “vela” de nuestra aserción original y cambiamos su categoría “sustantivo” por la del verbo “velar” generamos en la instancia de reconocimiento, un campo de efectos de sentido completamente diferente.
En esta instancia, nuestra frase “Nadie te dio vela en este entierro” deja de tener como sujeto a una persona x (vivo) de los asistentes al nuestro hipotético entierro y pasa a otorgar el protagonismo a otro muerto. La referencia de “velar” implica a otro muerto que, equivocado de entierro, pretende usurpar el lugar de sepultura que no le corresponde. Y no le corresponde porque nadie lo ha velado, al menos no allí. Ninguno de los presentes le ha dado vela a ese muerto, en este entierro.
Imaginen la angustia de este pobre nuevo-no-vivo, que con menos de 24 horas de cadáver no encuentra donde descansar en paz y que, en su confusión, intenta usurpar un entierro que no le corresponde (para el cual, presuponemos una vez mas, ya hay asignado un determinado occiso que si tuvo el período velatorio correspondiente). Y si lo pensamos desde el lado de producción de la frase, es más que obvia la intención de catalogar de “desubicado” o “fuera de lugar” a cualquier muerto que sin recibir el periodo de vela prescripto por el reglamento, intentare apropiarse ilegalmente del lugar de descanso de aquellos que tienen todos los papeles en regla.
La gresca que, imagino, tiene lugar en el cementerio (y que da sentido final a la brutalidad de la aserción que nos ocupa) es digna de quedar retratada.
Imaginen el cuadro: Dos muertos en combate por la misma sepultura, una familia dolida que intenta expulsar al ocupante ilegal, preocupada por que este último no haga usufructo del un predio que mediante el pago correspondiente, ha reservado para su occiso, un sepulturero cansado que con pala y pico intenta zanjar la cuestión, mujeres que gritan, hombres que forcejean, viejas que lloran y en el fondo, en la administración del camposanto, otra familia modesta (de esas que no pueden pagar ni velatorio) averiguando si no ha pasado por allí un cadáver fresquito que se les ha perdido recientemente.

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5 comentarios to “Thinking under some other influence…or maybe my mind its just that way”

  1. Anabella Says:

    De repente me vino a la mente la caída del techo del cementerio de flores, imaginé a los muertos que andaban buscando cada cual su “camita” correspondiente, cada cual buscando su vela (sustantivo).

    (…) Al margen, cambiá la radio amor, porsi…
    quién me habrá dado vela en ese entierro, no?

  2. Bufón Says:

    Zombies más zombies que uno.

    Si algo me atrae es toda la simbología de los zombies… con ese ansia consumista (y no uso la palabra a la marchanta) tan Posmoderna…

    Lindo, aunque sería “nadie te vela en este entierro”
    pero vale… otra linea de pensamiento similar que seguimos hace un tiempo es la de postre. el postre no debería ir despues del Tre? o del Re?
    sin embargo va después de la cena… y la alacena? no debería almacenar las cosas para la cena? y no el mate, por ejemplo?

    Whatever…

    Al final me re deliré, pero fue un muy buen disparador tu texto.

  3. Danixa Says:

    un gusto, che, encantada de toparte virtualmente.

  4. Danixa Says:

    ah, y me gustó tanto tu coment que me lo robé un rato y lo tuitié.

  5. Lemonchelo Says:

    Ania: yo no tenia el control de la radio, ni de mi mente. Imagino a los muertos de flores un poco mas ansiosos por volver a sus casas que por encontrar sus “camitas” en un camposanto al cual se le viene el techo abajo. 🙂

    Bufon: “postres” son los manjares dulces que vienen “luego de las reses”, lo sabia de pequeño, Dolina me desazno. La singularización de la palabra denota las crisis esconomicas: ni reses, ni postres en plural. Lo de Alacena la tengo pendiente, pero la voy pensando.

    Danixa: un verdadero placer leer tus 2 comentarios. La twiteada mencionada me sonroja de orgullo.

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