
26 peldaños contados una y otra vez. Cuando llegaba al numero 15 ya tenia el miedo trepado a los hombros, haciendo presion hacia abajo. El miedo me corria por la espalda mientras me agarraba fuerte a la baranda de fierro. Llegar arriba era ganarle al animalejo que me mordia los tobillos.
24, 25, 26. Llegar y mirar el camino empinado. Temer las astillas, pero mas aun la velocidad. No importa que abajo esté la arena, y mas alla siga la plaza infinita. No importa que pegue la espalda a los listones y que aleje las manos de los bordes para no quemarme las palmas o clavarme ningun tornillo traicioner. No importa que sepa como hacerlo.
El miedo esta ahi, el miedo esta en la panza, hace un nudo con mis tripas y me paraliza el pie. Los otros chicos empujan, ya dejaron su miedo enterrado en el subibaja. Yo tomo aire, me siento despacio, miro las puntas de mis zapas, cierro los ojos y me dejo caer.
La valentía es miedo al revés.
Etiquetas: confesiones, ficcionado, mi mente grita, tripping
11 enero 2012 a las 15:29 |
Muy bueno. Me gustan los relatos y cuentos de niños jugando. La seriedad de ley con que toman las reglas del juego. Me recuerda a algunos cuentos de Cortázar.
Saludos.
13 enero 2012 a las 14:08 |
Lo que sí me resulta extraño es que no lo hayas etiquetado con las palabras adecuadas: juegos, plaza, tobogán, vértigo, nene, niño.
@tuitpio